Con mi amiga R, los tiempos para vernos no abundan, y por eso nuestras charlas suelen ser muy prácticas (bah, por decirle de alguna manera) y tipo Ping-pong felizdominguero vamos saltando de tema en tema sin ningún orden ni lógica para tener un paneo general de todos los ámbitos.
Cada tanto dejamos un poco de lugar al conchudismo en su máxima expresión. Hoy entre esas cosas, le conté que iba a inscribirme en el gimnasio para empezar de una vez la semana próxima.
La charla fué mas o menos así:
Yo- Hoy voy a inscribirme en el gimnasio.
R- Que vas a hacer?
Y- No sé, voy a ver. Capaz voy variando para no dejar, los aparatos me aburren.
R- claro... y que buscás?
Y- bajar un poco, y sobre todo moverme.
R- Ah.
Y- Tengo que garchar más, para quemar calorías.
R- Es lo mejor... Tendrías que buscarte uno más bien pasivo.
Y- (acá va un nombre que por supuesto no será expuesto) es un buen ejercicio, aunque no por pasivo. Así que lo vamos a mantener.
R- (Risas) Es un horror la frialdad de nuestros comentarios.
Y- Naaa, te parece? Debería ponerse contento, es todo un halago. Si somos dos ladies.
Inmediatamente después y casi mezclada con esta conversación siguió otra, y otra. Yo finalmente seguí el plan A y me inscribí en el gimnasio, pero cuando llegué a casa me comí un pedazo de torta, sin nada de culpa, por supuesto.






