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martes, 5 de abril de 2011

Panqueque

Festejo la posibilidad de cambiar de opinión, me lamento de aquellos  cuando dicen que ya nada los sorprende. Estoy abierta, escucho y modifico, me muevo, hago planes todo el tiempo y todo el tiempo los cambio. Soy orgánica, impulsiva, en realidad no soy, estoy siendo... Porque siempre me permito cambiar.
Porque un día creí que odiaba la ropa inflable y apareció la última colección de Burberry, porque el frío no me gusta pero nada mejor que dormir tapada, porque descubrí que no todas las suegras son brujas, ni los trabajos top los que te hacen feliz. Porque transito caminos que no pensé iba a pasar y digo cosas que no creí que iba a decir, porque prefería dormir sola, y sin embargo...


miércoles, 16 de febrero de 2011

Trabajando

En mi rubro siempre estamos con las fechas a contramano, así que lejos de vacaciones, estos meses estoy dedicada exclusivamente al invierno que viene. 


Y una coincidencia está haciendo estragos en mi vida laboral. Que dos de mis clientes elijan presentar sus colecciones en la misma semana es un problema, pero que desconozcan que existe el otro cliente es un problema muy grande... 

Esas cosas de la vanidad, como un culebrón, tengo dos amantes, uno me da seguridad, nombre y dinero, pero me tiene cansada. El otro alegría, reconocimiento y diversión. Pero no puedo elegir ... Cuenta como infidelidad?

Ahora voy a seguir en mi cuenta regresiva y a esconderme de los flashes que me dejen en evidencia, después ampliaremos...

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cumpleaños felizz


Hoy es mi cumpleaños número 32... Bah, hoy no, pero estoy dejando el post listo para ese día. 
Hace unos días estaba un poco rara, cumplir años, crecer, hacer balances, contar canas... No deprimida pero tenía esa sensación...

Mi amiga del alma, R, que siempre me acomoda con algún comentario, me dijo: Como no vas a festejar, tenés muchas razones para festejar, no seas desagradecida con la vida...

Y la verdad, tiene razón. Fue un año genial, con cosas difíciles, porque los cambios son difíciles, pero muy buenos. Cambiaron muchas cosas, muchas, para mejor. Empecé proyectos, los hice realidad, tuve el apoyo de mi familia que se embarcó conmigo. Conocí gente maravillosa que ahora es parte de mi vida y de mi felicidad.

Entonces voy a festejar... ya empecé a cocinar, a pensar que ponerme y hasta me compré una bengala para la torta... 
Estoy feliz, feliz de cumpleaños.... 


Esa foto es del año pasado, pero prometo vendrán las nuevas...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Recortes de estos días

Y ya que vengo atrasada de noticias y reflexiones, hago un collage de algunos momentos de los últimos días.


Tengo el síndrome de algunos cantantes y cuando estoy bien escribo muy mal o trillado, me retiro de escribir antes de parecer Montaner o Celia Cruz con sus  temas nefastos. Pienso en sacar fotos, la cámara no anda, mejor escribí. Me distraigo pensando en que la cámara no anda, pero insisto con esto del post. 
Reunión bloga (si, ya hace un rato largo) lo de siempre que no es poco, muchas mujeres distintas y maravillosas en perfecta armonía. Amor. 
Mi primera carrera, cinco kilómetros de felicidad, otra vez mis amigas lindas y que bueno encontrarse haciendo algo que no sabía que podía. Lindo.
Mi nuevo vicio, el Tuiter, hace que cuando escribo mail o chateo quiera hacer #etiquetas. 
En google si buscás culotte moño aparece el mío como primera imagen y cuarto como página!.  Por otro lado si buscás culotte bloga sale primero este humilde blog. 
El nene de tres años de mi amiga se va a dormir solo mientras yo cotorreo con la madre y se despierta a las dos de la mañana para avisar "estoy enfermito" y efectivamente tiene fiebre. 
Mis culottes se venden mucho y vendí una línea de prendas en cantidades obscenas. 
Una chica que trabajó conmigo hace un tiempo me manda un mensaje de texto para avisarme que están pasando Hierro3 y yo pienso "algo le dejé" con un poco de orgullo.
Y aunque mis treinta y dos trajeron muchos cambios y muchas cosas lindas, a menos de un mes de mi cumpleaños no puedo evitar empezar a ponerme un poco en crisis. ¿Será por esto que se me dió por este mini balance?
Menudo error!!!! Tengo 31 y cumplo 32, que es esto de sumarme más años, no no. 



Iba a ilustrar este post con la imagen de dos objetos maravillosos recibidos en la ultima cumbre bloga: zapatos bellísimos que me regaló Dos y un muñequito que será mi mi nuevo prendedor de amor bloga. Lo dejo para cuando la cámara funcione, mientras tanto una imagen del niño más dulce que hay.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Blogas felices

Hace mucho que no pasaba tantos días sin escribir. Pero no porque pasaran pocas cosas, sino todo lo contrario... El famoso desvelo social, todo merece post, ya iré ampliando.

Ahora me concentro y voy directo al evento social de mis amoras blogas que fue este sábado pasado. 
Fuimos muchas, no hice la cuenta, todo salió perfecto, felicidad pura. En un momento pensé, que curioso es el destino, como se dan las cosas. Un día me senté a escribir y ahora el blog había llenado mi casa de gente maravillosa. Fui tan feliz de verlas ocupando mi lugar, con total comodidad y las quise más todavía. 
Y la verdad, iba a comenzar a contar de todo, a desarmarme en halagos porque tengo tanto para decir de cada una,  porque fue todo tan lindo y hay tantas cosas que contar...pero mejor no. Que quede todo intacto y lindo como fué. 
Para cerrar, le robo la idea a Madame (te quise tanto Lulú!!!) y voy a usar el tweet de Dos que resume perfecto la idea:

 Las amo. Quiero pasar mas tiempo con uds. Casémonos todas.


Y como no tengo fotos para subir, y además hacía mucho que no mostraba pies, ahí va una foto de los culottes blogga que hice para sortear entre todas... 



Y que bueno es recibir visitas, porque así me obligan a limpiar y ordenar como nunca. Igual sepan que ya estoy medio roñosita, porque todavía no ordené el cajón de bombachas revuelto, ni terminé de ordenar la casa. Eso si, de la comida ya me ocupé. 

viernes, 27 de agosto de 2010

Falso anonimato


Él insistió mucho en saber de mi blog, ya lo había hecho tiempo atrás y su ego herido ante mi negativa hizo que dejara de insistir. 
El tema volvió y esta vez su ego no hizo nada por no dejarlo insistir. Mientras él insistía, cada vez más molesto y sin entender razones, yo insistía negando. 
No, no está bueno que lo leas, no me parece, me gusta el anonimato, la gente de mi vida cotidiana ya tiene suficiente conmigo, para también leer lo que escribo. Lo que escribo no es más que lo que soy, es como hablar conmigo, es igual. Es igual pero no es lo mismo, no. Que escribo para que me lean? Puede ser, no sé, me alegra que me lean, pero no empecé a escribir por eso, que me lean me sorprendió y me gustó, pero no fue la razón primera. Lo que más disfruto es que  hay gente que les gusta leerme así sin necesidad de ser políticamente correcta, al contrario, disfrutan de este yo sin restricciones.Tampoco pensé en conocer a nadie, y ahora muchos cruzaron la línea, quisieron conocer eso que soy y ahora me conocen. Claro, si, conocí mucha gente, toda gente maravillosa, pero no es lo mismo, no me parece que tengas que leerlo, me gusta el anonimato, si, tenés razón, ya no es anonimato, pero lo mismo me gusta este falso anonimato... 

Y se dió por vencido, al menos por ahora. Además sería una caricia muy grande a su gran ego saber que aparece varias veces, y que entre mis "personajes" el es uno de los preferidos. Y si lo sigo pensando, a mi lado sádico le va a costar no decírselo sólo para disfrutar de que tenga el doble de ganas de leer...

lunes, 19 de julio de 2010

Charla de chicas IV

Con V nos criamos juntas y aunque somos muy distintas tenemos ese gustito a conocernos de toda la vida que nos hace disfrutar mucho el tiempo que pasamos juntas, aunque suele ser muy poco. Ella, que ya pasó más de la mitad de su vida junto a su marido, con dos niños, y una vida de esas súper tradicionales, me insiste en que le cuente cosas:



- Pensá que yo ya estoy en la parte del matrimonio que tengo que innovar y vos?Dale contame algo...

Mi vida no es una locura de emocionante, pero por desprolija en lo sentimental, en comparación es bastante. Así que paso a contarle algunas cosas, con un dejo de culpa y de desgano.

- De que te quejas!, me increpa, disfrutá querés...disfrutá. 

- Bueno, tampoco es que la paso tan mal... nada más a veces quisiera un poco de tranquilidad, lo clásico, que alguien te espere, no andar tan veleta, sin tantas idas y vueltas. Está todo bien, pero a veces agota. 

- Pero mi vida que te crees que es? Agotadora... Mirá, relajate, y buscale la parte positiva y divertida, que seguro la tiene. Es la vida que tenemos, porque tomamos decisiones que nos trajeron hasta acá. Y hay que aprender a disfrutar con lo que hicimos de nosotras. 

- Si.. pensándolo así... 

-Tendríamos que hacer como esas películas bobas hollywoodenses, y cambiar de vida por un tiempo.

-Así las dos nos damos cuenta de que nos queremos quedar donde estamos...

- Claro... Yo salgo con tus chongos y vos me cuidas los indios.

- Si yo te prometo que a tu amor no me lo garcho*.

- Me lo devolvés en diez minutos... 

- Vos por mi parte, hace uso tranquila.

-Pero mirá que después de dos partos van a tener que laburar...

- No te preocupes, ya se a quien encomendarte... 

Y fuera del guiño gracioso de nuestra conversación (que fue mucho más larga que eso, pero entre edición y mala memoria quedó así) lo curioso es que ella siempre me tiene a mi como la intelectual y compleja. Dice que hablo de cosas que no entiende, y sin embargo, cada vez que hablamos, ella liviana como se cree, me tira unos palos que me deja pensando varios días, claro que ni se da cuenta. 
Eso si, aunque ella es la Susanita, la que obligadamente tiene que cocinar cada vez que nos vemos soy yo... 

* Del verbo Garchar. Cabe aclarar, ya que hace algunos post atrás hubo algún sorprendido ante el uso de palabra semejante salida de esta lady, que soy casi un ser humano, y como tal cuando hablo digo cosas como GARCHAR y a veces casi que soy muy mal hablada.

domingo, 4 de julio de 2010

Tocata mundialista

No, no se emocionen, no habrá acción en este post.

Ya saben que a mi el mundial mucho no me cuadra, pero en los diferentes partidos y las diferentes situaciones que se fueron sucediendo, intenté adaptarme sin molestar y sin ser molestada.
Para el partido de ayer, ya no lo pude evitar y mi casa fue sede de mirada de partido, yo vivo con mi hermano, así que entenderán que hay cosas que me naturalmente exceden mi dominio del espacio.
Como siempre en estos casos de reunión y aunque estaba un poco cansada y muy contracturada yo me dedique a lo que mejor me sale: Agasajar.  Mate y brownies a la mañana, picadita y empanadas al mediodía.
Con el resultado del partido, (bah, si hubiera sido de otra manera también supongo la excusa funcionaría igual) el alcohol comenzó a correr por entre los invitados. 
Ya, cuando empezaron con el furor sudaca de ahora mirar Paraguay, yo ya un poco alcoholizada, el doble de cansada y llegando al tope de mi tolerancia de fútbol,  agazapada y sin hacer mucho ruido me escapé a dormir una siesta.


Cuando me desperté, me dedicaba a atarme el pelo sentada en la cama, en camiseta y bombacha (si estoy muy acostumbrada a vivir sola, no reparé en que había gente en casa y mucho menos en que alguien podría aparecerse)  cuando para mi sorpresa se asoma "amigo masajista" en la puerta de mi habitación, y me dice:

- Flaca, como te sentís? Querés que te haga unos masajitos?

Yo todavía algo dormida y un poco extrañada, imaginé que el nivel etílico y las condiciones antes comentadas no iban a ser muy coherentes con el profesionalismo que la situación exigía y preferí un:

- Mmmm, gracias, creo que estoy mejor. 
- Que tonta,creo que dijo y se fué. 

Yo me vestí a la velocidad de la luz y fuí con el resto a terminar de compartir el día.
Eso si, ahora sigo contracturada.

viernes, 21 de mayo de 2010

Cita seis y última: El Blogger

Para esta cita estoy totalmente influenciada por los miedos del quien fuera la otra cara de la cita. Timidez, un poco de perfil bajo y bastante desconfianza hacia mi acidez incontrolable y mis poca capacidad de cerrar la bocota. 
Pero yo no puedo resistirme a contarles.
Ya fué, acá va la última cita...


Y como siempre hablamos de cocina con él, esta es la receta para hacer una cita blogger copada:
Juntar un  mail con un texto maravilloso de un escritor, con una pizca de desconfianza de ella porque aunque hubiera caído rendida, le sonó a caballito de batalla. Dejar reposar varios días. Seguir contestando con entusiasmo varios mails remadores hasta lograr el punto justo de interés y terminar en una lluvia de mails interminables. 
Repetir esta operación hasta que los dos interesados estén en el punto justo donde no queda otra opción que conocerse, dejando de lado todos los pensamientos catastróficos que pueden invadir.
Con todo eso, ir directamente a la cita:
 Mezclar la timidez de él con un  un poco de desfachatez de ella para empezar sin que se note que son desconocidos. Agregar sobre ella una cucharada de ternura ante la mano temblorosa de él sosteniendo un regalo. 
Sentarlos en un lugar donde nadie los atiende y dejarlos un rato, hasta que estén totalmente cómodos. 
Salpicar con algunos mosquitos molestos y llevarlos a caminar (y si...) 
Dejarlos caminar conversando varias horas, charlas de todo tipo, dejar que midan y se dejen medir, hasta perder un poco la cuenta.
Para descomprimir ponerla a ella en dos situaciones ridículas, ustedes pueden elegir, pero digamos por ejemplo dos ataques de vértigo ante alturas irrisorias. 
Un halago de él que  corta la conversación, pero quien sabe manejarse bien con los halagos. Dejar pasar. 
Y extender la charla, hasta que ambos estén convencidos de que pasaron una linda noche.
Para la presentación del plato, sumar algunos planes de posibles salidas y comidas a probar. Y para la decoración, un comentario brillante de él, que cuando la quiere abrazar, sabiendo que es un poco tosca le dice:

- Ah, esta es la parte donde yo te abrazo y vos te quedás con los brazos cruzados... 

Y ella después se vá, pero no sale corriendo, nada más se vá. Porque es como un soufflee, si lo dejás de más se aplasta. Hay que saber cual es el punto justo.



miércoles, 19 de mayo de 2010

Cita cinco: El Blogger

Pasaron muchos años y vuelta a las citas a ciegas, ahora en tiempo de Blog.
Por la cercanía de los hechos, voy a buscar un modo divertido, escueto y poco revelador para contarles la historia de mi primera Cita Blogga.
No se entusiasmen, sólo quedan dos Citas.
No vale tirar nombres.
Y a los involucrados les digo... Relajen

Cita Blogga en números:
5- Puntos subió mi ego cuando  me invitó a salir alguien a quien me gustaba mucho leer.
0- Conversaciones por mail, sólo los mínimos renglones para armar la salida.
1- Error, o varios, pero ese 0 fue el primero.
1- Certeza, no hay que creer que por comentar o leer a alguien es conocido. Es casi como conocer a un ídolo, nunca sale bien. Decepción garantizada.
20- Minutos tarde me aseguraron llegar y ser esperada.
10- Segundos me duró la adrenalina para volver a manejarme con toda soltura.
2- Personas me encontré en lugar de uno. No me gustan los amigos que hacen el aguante, aunque se vayan rápido. 
5- Puntos subió su imagen, creí que ya no había hombres que te ayudaran con el abrigo.
2- Mentiras piadosas: Él, total experto en citas decía no salir mucho. Yo, mentí no saber la historia de Hemingway y el Bloody Mary para dejarlo hacer el show de contarme.
4- Minutos tardó en empezar a corretearme abiertamente, incluida mano en la pierna.
30- Minutos intenté mantener una charla totalmente trivial para calmar las aguas.  
8- Puntos subió su imagen cuando me recomendó un postre de Maracuyá de ese lugar (nunca digo que no al maracuyá)
45- Minutos de charla interesante.
60- Minutos estuve tranquila hasta que empecé a hacer el ritual de irme.
4- Días tenía libres por delante y me pidió que los pasara con él, desde ese momento.
90- Minutos duró el primer encuentro hasta que yo intenté salir corriendo, insistió en acompañarme y terminamos caminando hasta donde yo debía ir (ya les dije, caminar es mi modus operandi) 
3- Tipos entraban cuando salíamos del lugar con los cuales casi se arma pelea por mirarme. Un poco primitivo, pero me causó gracia y lo computé como un halago.
20- Metros caminamos y en la esquina me descalcé para que viera que en realidad no soy muy alta.
50- Metros y yo descubrí que él no sabía dar abrazos.
3- Cuadras antes me invitó a salir de nuevo. 
Varias luces con detector de presencia se encendieron cuando intentó besarme en algún hall de entrada.
1- Vez me mordió el cuello y yo le dí un beso.
15-  ó 20 cuadras caminamos hasta  estar en la cuadra donde yo iba, pero no reconocí la puerta. (es inevitable que siempre haga algo medio ridículo)

Y para los curiosos que siempre preguntan más, hubo segunda cita, pero salió peor que la primera, esta vez si me fui corriendo y lo último que escuche de su parte fue un portazo, pero uno bien fuerte...  Incompatibilidad total de estilos, podríamos decirle.

martes, 11 de mayo de 2010

Cita cuatro: el amor

Y en esta cita, voy a hacer uso indiscriminado del tag y exceptuar mucho, porque es inevitable contar alguna parte de esta historia sin que una veta de amor se cuele entre mis letras.



Él (algunos ya conocen algo por algún post, click) periodista y escritor,  había publicado una nota sobre Picasso y esa noche eligió de nickname ese nombre. Yo, que siempre amé el arte, inmediatamente empecé a hablarle.
La cita transcurre después de casi un año de chatear y mandar mails. Si, un año, con algunas interrupciones. Ninguno de los dos, recién separados, buscábamos pareja, así que por un largo tiempo nos alcanzó con escribirnos mucho y tener charlas interesantes carentes de todo histeriqueo o cortejo amoroso. Pero un día, naturalmente nos pareció que debíamos conocernos.

Después que decidimos vernos, empezamos a dudar y no queríamos pasar un rato a disgusto, creyendo que tal vez podíamos estár incómodos. Porque una cosa es hablar y entenderse y otra cosa muy distinta es tener piel.
Imaginamos posibles citas, donde sólo nos veríamos cinco minutos y otro montón de posibilidades que finalmente descartamos para vernos directamente, corriendo los riesgos.

Nos íbamos a encontrar en un lugar al que yo llegaría en tren, por eso, cuando el tren estuvo demorado, yo con todo mi pensamiento mágico, enseguida empecé a creer que la salida era mala idea. La cita se demoró un rato largo y tuvimos que cambiar el lugar.
Nos encontramos en una esquina, él pasó con el auto, y el plan era tomar un café en un bar cercano, como él tenía que viajar esa noche, no quedaba mucho tiempo para hacer grandes planes.
Apareció con su auto un poco destartalado y tenía todas las características de un escritor, bohemio, despeinado, amante de los gatos,  inteligente, ensimismado y un poco desorganizado. Hablaba, y habla, de forma un poco particular y simpática. Cuando me subí al auto, sacó del asiento trasero una canasta y me dijo:

"Como no sabía a que hora ibas a llegar y estaba en casa tomando mate cuando llamaste, pensé en traerlo"

Además de que yo no tomo café, el gesto natural y poco planeado me encantó, más adelante, la canasta se iba a convertir en el chiste de siempre entre nosotros.

Así como el tren no llegó, y el café en un lugar público fue cambiado por el mate en el auto, nada salió según lo planeado y aunque después tuvimos años de charlas interesantes, literatura, películas finlandesas, y desayunos hablando de futurismo, esa noche hablamos las tonteras más grandes que podíamos imaginar, charlas carentes de sentido, incapaces de encandilar a nadie. Y su viaje, lo que parecía una buena excusa para que la la cita que podía salir mal se cortara sin ser maleducados, terminó siendo una molestia para las ganas de quedarnos.

Pasaron muchas idas y vueltas, algunos años juntos, épocas difíciles, felicidad, amor y lágrimas (muuuchas), una separación muy larga en la que siempre volvíamos a caer, y dos cuerpos que siempre se desearon más allá de lo que nuestra razón indicaba. Un corte definitivo y varios años sin vernos pero siempre un recuerdo con mucho cariño. 

Después de más de tres años, y dos vidas muy distintas a las que habíamos dejado atrás, volvimos a vernos. Sonrió enorme en cuanto me vio y en esa sonrisa se fugaron todos los nervios del encuentro, nos abrazamos y cuando me habló, lo primero que me dijo fue que le encantaba que yo usara el mismo perfume. Esa noche hablamos muchísmo, con la confianza de quienes fueron familia y a la vez como extraños. Por supuesto que en auto, tenía el mate preparado, aunque ya sin la canasta. 



Nota al pie: Todas deberíamos tener alguna vez un novio escritor, para atesorar maravillas escritas sobre nosotras, que de ser encontradas nos hagan sentir bien, y poder mostrarles a las nietas con un "Así como me ves..." 

miércoles, 5 de mayo de 2010

Cita tres: El novio (de otra)

Y la verdad, pasó hace tanto y fue tan rápido que no recuerdo su nombre. 


Chat otra vez, una charla interesante, alguien que decía estar chateando de casualidad y no estar muy acostumbrado, si claro, dije yo, a lo que me pareció un típico discurso caballito de batalla. 
Hicimos la pasada técnica de charla personal, y lo que más recuerdo es que entre los temas que tocamos, hablamos sobre trajes italianos, y en especial sobre el corte de los pantalones italianos que es distinto a los de acá. Obvio, me encandilé, no nos olvidemos cual es mi profesión (o en ese momento intentaba ser) y antes que el teclado se llene de babas arreglamos para vernos.
Yo en ese momento era estudiante, así que acordamos vernos por Belgrano, lugar que me quedaba muy cómodo para después asistir a clase (nunca fui la más aplicada, pero era una excelente excusa para irse si era necesario)
Y me encontré con un hombre, atildado y bello, nunca fueron las cualidades que más me gustaron en los tipos, pero puedo apreciarlos, y este era por demás interesante. Además me llevaba unos años y eso si suele ser una característica que me cuadra.
Fuimos a un bar, tomamos algo, y después caminamos (acabo de notar que siempre en mis citas a ciegas hay caminatas, debe ser pare de mi modus operandi) 
Caminábamos cuando me dijo tener que contarme algo, y si hay una frase que seguro viene seguida de una confesión desafortunada es esa.

Ahí me dijo que tenía novia, y estaba organizando su boda. Que en realidad estaba asfixiado y las cosas lo habían llevado hasta ese punto casi sin decidirlo, que no sabía como hacer, y que creía que por mi experiencia no tan lejana podía encontrar en mi alguien que lo ayude a solucionar esta situación. Que yo era una bocanada de aire fresco y bla bla...

Y digo bla bla, porque no había terminado de hablar, cuando yo vi que venía a eso de unas dos cuadras el colectivo que debía tomarme y rápidamente le expliqué, que yo ya tenía mucho con mi historia, que había sido bastante fuerte cancelar una boda y dejar dos familias consternadas, como para cargarme con otra más. 
Y que a todo esto, a mi no me había hecho falta nadie... 

Por supuesto que le dí un beso de cortesía, se lo merecía por churrazo, subí rauda a mi transporte... y huí....

Hablamos esa misma noche, cuando yo todavía estaba en la facu, pero la verdad, ni recuerdo de que...

domingo, 2 de mayo de 2010

Cita dos: El sexo

O no se puede vivir sólo de té y literatura



Seguimos más o menos por la misma época de la cita anterior. Con L, me quejaba de la vida, de mis ganas de no casarme, y de todos esos etcs. 
Por otro lado, volvía a ser una joven soltera, después de seis años, y habiendo sido mi novio el único hombre entre mis sábanas. 
Sin querer criticar a el que fuera mi primer hombre, digamos que estando moldeada totalmente a su medida y en una relación que no estaba nada bien, me encontraba algo así como aburrida, creyendo ingenuamente que todo terminaba y empezaba donde yo conocía. 
Situación de la que agradezco nunca más haber vuelto a sentir y de la que me ocuparé personalmente no vuelva a ocurrir, JAMAS. 
Atraída tontamente por un poco de seducción básica, contenta  como con juguete nuevo después de tantos años sin histeriqueo, mi segunda cita ciegas, tuvo todos los condimentos esos que se dicen para que una relación sea explosiva. Completamente distintos, no hacíamos más que encontrar diferencias irreconciliables, eso sumado a un poco de culpa por mi parte, fue todo lo que hizo falta para la que fue, la primera gran calentura de mi vida (por suerte después hubo otras).
Cuando teníamos sexo las peleas no existían y recuerdo haber pensado para mi, "Así que así era esto?"... 
El, rubio de ojos claros, no era lindo, pero los lindos nunca fueron mi tipo. Bastante cheto, un poco canchero, (nunca hubiera salido con alguien que tuviera control remoto en el auto, por dior!) yo no hacía otra cosa que mofarme de sus actitudes. 
Salimos unas cuantas veces, tuvimos mucho sexo, y alguna vez intentamos hacer cosas de gente que intenta tener algo, como cenar o ir a cine, fuimos hasta Haedo donde estaba el perfecto sistema de sonido para ver, Stars Wars, películas de las que era fan, y que en cambio, yo nunca hubiera visto. 
Le molestaba un poco que yo le arrugara la ropa (es el día de hoy que si se dá la situación, prefiero la cosa de la ropa por el piso), por lo que en cuanto podía la juntaba del suelo y la acomodaba. Con esa actitud, se ganó mi apodo de tintorero y un día  después de tantos choques, me encontré puteando mientras hablaba con él desde el colectivo y ahí decidí no verlo más.

Un tiempo después no se cuanto, pero mucho tiempo depués, volvió. Hay algo, una sóla cosa en la que todos los hombres de mi vida se parecen, siempre, pase mucho o poco tiempo, alguna vez vuelven o al menos lo intentan. Cuando volvió, yo estaba sola, y el recuerdo a la distancia no era nada malo. Entonces salimos una vez. 
Fué un total  fracaso. 

Ahí me dí cuenta que su principal virtud era haber estado en el lugar indicado, en el momento justo...


Nota al pie: De todas formas, creo que esa no fue la primera cita.  La cita a ciegas real, sólo duró una media hora, y no más porque yo, todavía estaba de novia, y como acostumbro, salí corriendo. 

jueves, 29 de abril de 2010

Cita uno: El amigo


Noche de bodas a ciegas



La cuestión es que allá, hace como diez años, yo estaba en esas cosas de no querer casarme y bastante confundida. Gran noticia tengo internet, y en las charlas con desconocidos un gran escape para mi alma de novia fugitiva. 
En ese momento los blogs no existían pero si las salas de chat, y ahí conocí a L (click). No recuerdo cuanto tiempo pasó pero chateamos mucho, después nos mandamos muchos mails y terminamos hablando por teléfono noches enteras. Así pasaron varios meses en los que yo, entre otras cosas, me separé (click) 

Un día nos conocimos, en una plaza, él,  flaco y altísimo, desgarbado y muy especial. Nos sentamos en un banco y hablamos como si nada, horas y horas... Hablamos de todo lo que creíamos saber con esa pesadez de quienes sienten que han vivido todo , sensación de la que ahora nos reímos mucho. 

Se nos hizo costumbre vernos, pasar las noches hablando, leyendo y tomando té en un barco muy pequeño que tenía su familia. Ahí amarrados, sin siquiera alejarnos del muelle.
Una noche de noviembre, los jazmines cubiertos de flores perfumaban todo el aire.  Caminando por el club encontramos un árbol que tenía unos nombres tallados con un corazón y una fecha, se notaba que estaba recién hecho y nos reímos del exceso de romanticismo, para nosotros un poco demodee. 
 La fecha  tallada era ese mismo día, y en cuanto la leí, me dí cuenta de que ese día, era justamente el día en el que debía estar casándome. 

Así es que recuerdo esa noche, la noche que pasé mi noche de bodas con L, mi primer cita a ciegas... 

Esa noche L me regaló un jazmín, que yo todavía guardo en una cajita de cigarrillos.
De mi no boda, sólo me quedan las alianzas. Por eso la foto, con los dos recuerdos que conservo de esa noche.


Notas al pie: Para desilusión del morbo de todos, no hubo sexo en mi "noche de bodas" Y aunque es una amistad que no suelen tolerar las parejas del momento, ni esa noche ni nunca tuvimos nada con L.  Seguimos siendo amigos, aunque pasamos años enteros sin vernos, y siempre que nos vemos, es como si nada... y tomar té, y hablar, horas y horas.... 


Y estreno Tag con esta saga. Exceptis excipiendis, exceptuando lo que hay que exceptuar, porque no es cuestión de andar contando de más...