jueves, 28 de mayo de 2009
Días como hoy
cuando se arrojan al aire.
Pedro Mairal.

Eufemismo por favor...
El día que cumplí treinta años apareció de sorpresa, habíamos hablado días antes, reímos y nos acordamos de esas noches que compartimos hace varios años, noches con amigos, alcohol y un poco de clandestinidad, pecados que con los años y la distancia no se ven tan mal.
Cuando me vió, sólo se le ocurrió decir:
“Estás terriblemente garchable”
Puede ser la edad, pero a veces, me hace falta un eufemismo...

sábado, 23 de mayo de 2009
Impulso
Un mínimo gesto, moviliza, da curiosidad, lo que sea...
No voy a llamar, no voy a llamar, no voy a llamar, no hay nada a favor para llamar, no voy a llamar, hace casi dos meses que no lloro y se siente bien, no voy a llamar, no voy a llamar...
LLAME...
No atendiste, gracias... Me saqué el impulso y no hubo consecuencias.

viernes, 22 de mayo de 2009
Delicias y consecuencias de la tecnología

Hace unos días tan cansada, no quería leer... Esas cosas de la tecnología, tengo un audio de Rayuela leído por el mismísimo Julio.
Que lindo Rayuela, que lindo escucharlo, como patina la R (yo la patino un poco pero no me queda bien).
Cortázar me lee al oído, Oliveira, bocas y cíclopes. Me cuenta de besos.
Yo no soy ni seré La maga, acá no hay besos y estoy sola.
Ahora estoy triste, me cuesta dormir...
.

Enumeraciones...
Inventario
los pájaros que anidan en tus manos
el hueco de tu cuerpo entre las sabanas
el tiempo que pasamos insultándonos,
el miedo a la vejez
los almanaques
los taxis que huían despavoridos
la dignidad perdida en cualquier parte
el violinista loco
los abrigos
las lunas que he besado en tus ojos
la historia que se mofa de nosotros
las bragas que olvidaste en el armario
el espacio que ocupas en mi alma
la muñeca que salvaste del incendio
la locura acechando agazapada
la batalla diaria entre dos cuerpos
mi habitación con su cartel de toros
el llanto en las esquinas del olvido
las cenizas que quedan
los despojos
el tiempo del dolor
los agujeros
el gato que maullaba en los tejados
el pasado ladrando como un perro
el exilio la dicha los retratos
el desamparo
los discursos los papeles que nunca nos unieron
la redención que busco en tus muslos
tu nombre en la cubierta del deseo
tu modo de abrigarme el corazón
mi barca a la deriva
el bramido del viento entre los árboles
el silencio que esgrimes como un muro
tantas cosas hermosas que se han muerto
el tiránico imperio del absurdo
los oscuros desvanes del deseo
el beso que se pudre en nuestros labios
el naufragio de tantas certidumbres
el derrumbe de dioses y de mitos
la cama navegando en el vacío
el desmoronamiento de la casa
el sexo rescatándonos del tedio
el grito que horadó la madrugada
el insomnio
las ausencias, las colillas
el arduo aprendizaje
del respeto
las heridas que ya ni dios nos quita
la mierda que arrastramos sin remedio
el peso que llevamos en las manos.

jueves, 21 de mayo de 2009
Aquellas pequeñas cosas (que me hacen feliz)
- Un abrazo.
- EL sonido de una tijera cuando corta (deformación profesional).
- Sentir que la persona al otro lado del teléfono prende un cigarrillo.
- El quejido de las cuerdas de la guitarra cuando cambian de nota.
- La lengua áspera de mi gata y verla lavarse la cara.
- EL sol.
- Leer para alguien, o mejor escuchar a alguien leer.
- El perfume del amanecer.
- Un té, si es en compañía mejor.
- Mis anotaciones, frases que escucho cosas que pienso, en cualquier lado, por todos lados, papelitos.
- La costumbre de los escritores de llamar a su mujer, compañera.
- Las enumeraciones, en poemas o canciones... en general.
- Tener las uñas de los pies pintadas (siempre).
- Jugar a que escribo.
- Y los etcéteras que se me van ocurriendo...

martes, 19 de mayo de 2009
Noticia
Mensaje de texto de R, hoy a la mañana...

Mario Benedetti... Gracias

Hombre que mira el cielo
Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano
y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios.
