
Una tarde de éstas, nos encontrábamos en el patio de mi casa, padre D, hermano (que ustedes ya conocen, así que lo llamamos Locura) y quien suscribe.
D comenzó a quejarse de su partenaire, y terminó por llegar a la conclusión de que la única posibilidad de estar en paz en caso de convivir es tener camas separadas y nos preguntó que pensábamos al respecto.
Yo, que siempre soy señalada como la más arisca de la familia (en realidad soy torpe con el cariño, pero cariñosa al fin) me mostré en desacuerdo, creo que es muy lindo dormir juntos (aunque no sea necesariamente abrazados) Pero si estoy de acuerdo en que es un poco difícil al principio, ya que es una situación de intimidad y entrega muy grande.
Locura, que es el enamoradizo y cariñoso de la familia, aplaudió la idea de pie, y contó sus desventuras (que no puedo develar sin su permiso) aunque cuenta con una cama de esas gigantes.
Cuando duermo, quiero dormir, sin que nadie me molesté, espetó.
Y siguió...
Ya soy divino durante la vigilia, entonces no me pidan que sea cariñoso cuando duermo, no puedo hacerme cargo de mi inconsciente, que no me molesten...
En algo estuvimos de acuerdo, y es la idea de que las primeras veces que uno duerme con alguien, nunca se duerme bien, se duerme alerta, y entrecortado...
Entonces él me dijo...
En ese caso si, dormir abrazados, porque ya que sé que igual voy a dormir mal, al menos quedo bien...
Todo un estratega del amor...
Después dicen que yo soy la arisca...
Que delicia, estas charlas familiares me encantan....






















